Cómo será el impacto de los autos eléctricos y los data centers en la red energética
Miguel Farrel, director técnico de Edenor explicó cómo deberían prepararse para el cambio de paradigma energético.
El crecimiento de centros de datos, movilidad eléctrica y usuarios con autogeneración impulsa el avance de redes inteligentes en Argentina.
Las distribuidoras eléctricas comenzaron a modificar sus planes de expansión ante la aparición de demandas que pueden alterar los patrones tradicionales de consumo. Entre ellas aparecen los data centers, los vehículos eléctricos, el almacenamiento mediante baterías y los proyectos de generación distribuida.
Miguel Farrell, director técnico de Edenor, explicó que la empresa analiza este proceso a partir de la experiencia que representó la expansión del aire acondicionado. «Con el auto eléctrico va a pasar lo mismo que con el aire acondicionado», sostuvo durante el Renewables y Electricity Day, organizado por EconoJournal.
El ejecutivo participó del panel junto con Claudio Puértolas, presidente del directorio de EPEC, y Fernando Pini, director de Asuntos Legales y Regulatorios del Grupo DESA. La conversación estuvo moderada por Esteban Van Dam y tuvo como eje los cambios que atraviesa el sistema eléctrico argentino.
Farrell señaló que desde la Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica de la República Argentina (ADEERA) se creó una comisión de planificación para analizar el crecimiento de las denominadas demandas extratendenciales.
El principal motivo de preocupación fueron los requerimientos recibidos para abastecer data centers. Según detalló, algunos proyectos demandan entre 50 y 300 MW. Para una distribuidora, ese volumen puede representar una exigencia sobre la infraestructura disponible, especialmente cuando estos emprendimientos compiten por capacidad con la demanda residencial y comercial.
«Los distribuidores estamos obligados a atender toda demanda que nos solicitan», explicó Farrell. En ese contexto, destacó las exigencias de autoabastecimiento de energía y potencia establecidas recientemente para determinados proyectos.
El ejecutivo también marcó una diferencia entre los tiempos de instalación de los data centers y los necesarios para ampliar las redes. Mientras una distribuidora necesita planificar, obtener financiamiento y ejecutar obras, estos establecimientos pueden instalarse en aproximadamente seis meses debido a su carácter modular.
Autos eléctricos y medición de la red
La movilidad eléctrica presenta un desafío diferente porque la demanda se encuentra distribuida entre numerosos usuarios. Edenor cuenta con más de tres millones de clientes y, según Farrell, instalar medidores inteligentes en cada uno de ellos implicaría una inversión que actualmente no puede afrontar la empresa.
Por ese motivo, la distribuidora tomó como referencia una experiencia desarrollada por EPEC y comenzó a incorporar medición en los centros de transformación.
Edenor posee alrededor de 20.000 centros de transformación y ya instaló unas 400 mediciones. El objetivo es obtener información sobre el comportamiento de la demanda y detectar con anticipación eventuales sobrecargas.
La estrategia permite identificar qué ocurre en cada sector de la red sin depender de contar con información individualizada de todos los usuarios. De esta manera, si la incorporación de vehículos eléctricos genera un crecimiento superior al previsto en determinadas zonas, la distribuidora podría detectarlo y evaluar obras o medidas específicas.
Farrell sostuvo que la movilidad eléctrica todavía se encuentra en una etapa inicial, pero anticipó que su expansión requerirá adaptar progresivamente la infraestructura.
La comparación con el aire acondicionado apunta precisamente a ese proceso. Cuando la utilización de equipos de climatización aumentó de manera significativa, las redes tuvieron que adaptarse a un nuevo nivel de demanda. Para las distribuidoras, la electrificación del transporte puede generar una transformación similar, aunque con características diferentes.