Plan Maestro del Salado: la obra clave con la que Kicillof abre 2026 y desafía a Milei
Kicillof sobrevolando la cuenca del Salado.
El gobernador bonaerense anunció que en 2026 avanzará con el dragado del Salado, de Junín a Alberti, y volvió a exigir que Nación cumpla con la parte que le corresponde.
En el inicio del verano político bonaerense, Axel Kicillof puso sobre la mesa una de las obras estructurales más sensibles para la provincia de Buenos Aires: el dragado del Río Salado. En el marco del lanzamiento del Operativo Sol, el gobernador anunció que en 2026 comenzarán las licitaciones para avanzar con los trabajos paralizados por el Gobierno nacional de Javier Milei, y volvió a exigirle a la Casa Rosada que asuma su responsabilidad en materia de obra pública.
Según denunció el Ejecutivo provincial, la administración nacional interrumpió las tareas en los subtramos A, B y C del Tramo IV, Etapa 2, del Plan Maestro Integral de la Cuenca del Río Salado, una intervención clave para el normal escurrimiento del agua, la prevención de inundaciones y la recuperación de tierras productivas hoy en riesgo.
“El año que viene vamos a largar la primera licitación que no pudimos sacar antes por culpa del Gobierno nacional”, afirmó Kicillof, al tiempo que señaló que Nación no solo frenó autorizaciones, sino que paralizó uno de los proyectos más importantes para el interior productivo bonaerense. Según detalló, la licitación se publicará a comienzos de 2026 y demandará una inversión de 130 millones de euros.
La obra contempla la intervención de alrededor de 100 kilómetros del cauce del Río Salado, en el tramo que va desde Junín hasta Alberti, atravesando los partidos de Chacabuco y Bragado. Según lo informado, los trabajos apuntan a ampliar la capacidad hidráulica del río mediante la eliminación de constricciones y altos fondos, además de la puesta a punto de la infraestructura asociada, como puentes carreteros y ferroviarios. El plan incluye también tareas de cierre en la Laguna de Rocha y prevé un plazo de ejecución estimado de 730 días.
“Hemos seguido y terminado la parte que nos correspondía. Milei hace la tuya, que se sigue inundando nuestra Provincia”, lanzó el gobernador, marcando con dureza la diferencia de modelos entre la gestión provincial y la política de ajuste del Ejecutivo nacional.
Una cuenca estratégica para la Provincia
El Río Salado es la principal cuenca hídrica bonaerense y drena aproximadamente el 60% del territorio provincial. Su correcto funcionamiento resulta determinante para evitar inundaciones y sostener la producción agropecuaria, una de las columnas vertebrales de la economía bonaerense.
Las obras actualmente frenadas corresponden al Tramo IV del plan maestro y abarcan 212 kilómetros, involucrando a los municipios de 25 de Mayo, Bragado, Chivilcoy, Alberti, San Miguel del Monte, Roque Pérez, Navarro y Lobos. De completarse, permitirían recuperar hasta 3 millones de hectáreas productivas, con un impacto económico y social directo sobre amplias regiones del interior.

A pesar de que el financiamiento de estas obras está previsto a través del Fondo Nacional de Infraestructura Hídrica —que se nutre de impuestos específicos como los combustibles— los trabajos siguen suspendidos. Desde la Provincia subrayan que se trata de recursos con afectación específica, que no deberían estar sujetos a recortes ni demoras presupuestarias.
En ese contexto, Kicillof remarcó que la obra pública seguirá siendo un eje central de su gestión. “Nunca nos van a ver de brazos cruzados”, concluyó.
Reclamos del campo y las comunas se suman a la presión legislativa
La paralización del Plan Maestro del Salado no solo generó la reacción del Gobierno bonaerense. En mayo, las cuatro entidades del campo nucleadas en el Consejo Honorario Asesor del Río Salado —CONINAGRO, la Sociedad Rural Argentina, la Federación Agraria Argentina y CARBAP— reclamaron al Gobierno nacional “reactivar de manera inmediata” las obras del tramo IV.2, al advertir que la suspensión “afecta el desarrollo de obras largamente esperadas por comunidades del interior que sufren los azotes de las inundaciones”.
El tema también llegó a la Legislatura bonaerense. Las diputadas de UCR + Cambio Federal, Silvina Vaccarezza y Belén Malaisi, y la senadora del PRO Yamila Alonso presentaron proyectos para reclamar el avance de las obras. Vaccarezza advirtió sobre “la falta de ejecución del Fondo Hídrico de Infraestructura por parte del Gobierno nacional y la paralización de las obras pertenecientes al Plan Maestro de la Cuenca del Salado”.
Malaisi, en tanto, respaldó el reclamo de la Mesa de Enlace y la Unión Industrial Argentina para que el Ejecutivo nacional reactive “en carácter de urgente y prioritario” los trabajos en 25 de Mayo, Roque Pérez y Lobos. Desde Unión por la Patria, la diputada Marcela Basualdo también expresó su preocupación por la paralización y exigió la reactivación inmediata.
Tras un reclamo sostenido a lo largo del año, trece intendentes de la cuenca del Salado volvieron a plantear la urgencia de las obras a principios de diciembre, en una reunión realizada en Navarro junto a autoridades provinciales. Allí advirtieron sobre la situación crítica producto de precipitaciones extraordinarias, pidieron al Gobierno nacional la aplicación de la Ley 26.509 de emergencia agropecuaria y la utilización del Fideicomiso de Infraestructura Hídrica.