Cómo es el hongo gigante de Chernobyl que se alimenta con la radiación
Crece en las paredes de la central abandonada y se alimenta con la radiación.
En las paredes de uno de los edificios más radiactivos del planeta, un organismo sobrevive donde casi ninguna forma de vida resiste, y abre nuevas preguntas sobre los límites de la vida.
Cuatro décadas después de la explosión del reactor de la Unidad Cuatro en Chernóbil, el peor desastre nuclear de la historia, la zona donde ocurrió sigue siendo un ambiente tan contaminado por la radiación que resulta raro encontrar hasta insectos alrededor. Y, sin embargo, en medio de esa hostilidad, un organismo no solo logró sobrevivir: prosperó.
Se trata del hongo negro hallado adherido al interior de las paredes de uno de los edificios más radiactivos de la Tierra. Su nombre científico es Cladosporium sphaerospermum, y lo llamativo es que parece vivir allí en su máximo desarrollo, lo que abrió una pregunta central: ¿puede un ser vivo beneficiarse de un entorno que para los humanos es peligroso?
¿Cómo es el hongo negro de Chernóbil?
No hay que imaginarlo como los hongos de sombrero que crecen en los bosques. “Se trata de hongos de color negro intenso porque acumulan mucha melanina”, explicó a Perfil el investigador del CONICET Sebastián Pelliza.
Su gran particularidad es la resistencia a un entorno letal. “A estos hongos se los conocía de otros sitios, pero son los únicos capaces de resistir los niveles de radiación de los reactores contaminados de Chernóbil”, detalló el micólogo Francisco Kuhar.
Esa capacidad se explica, en parte, por la enorme plasticidad genética de los hongos, que les permite adaptarse a casi cualquier cambio ambiental y que los ha mantenido sobre la Tierra durante millones de años.
Qué es la “radiosíntesis” y hasta qué punto está probada
En un artículo publicado en 2008, Dadachova y Casadevall propusieron una vía biológica similar a la fotosíntesis. Según Pelliza, “en los hongos, la melanina actúa como un transductor de energía, captando radiación ionizante, como rayos gamma, y transformándola en energía química que el hongo puede usar para crecer”, del mismo modo que las plantas aprovechan la luz solar. A ese mecanismo se le dio un nombre: radiosíntesis.
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