Con la primavera y el verano llega la temporada alta de energía eólica
El parque eólico de Bahía Blanca produce casi el doble desde septiembre a marzo.
El patrón se refleja en el factor de carga de los más de 70 parques eólicos de Argentina hoy instalados en zonas de Buenos Aires, Centro, Comahue, Noroeste y Patagonia.
El viento es el combustible de los parques eólicos, pero no llega parejo a lo largo del año. Tiene meses de mayor intensidad y ese calendario se repite con una regularidad que se refleja en datos de generación eólica. En Argentina, la temporada alta tiende a empezar en primavera y a alcanzar su punto máximo en el verano.
Los informes mensuales de renovables variables de Cammesa permiten ver una suerte de calendario del viento. Además del factor de carga real de cada mes, es decir, el porcentaje de energía que un parque eólico produce realmente en comparación con lo que produciría si funcionara todo el tiempo a su potencia instalada, los informes de Cammesa incluyen valores de referencia que surgen de crónicas de generación renovable.
Esas referencias “no contemplan indisponibilidades de equipamiento ni restricciones a la generación, sino que se basan únicamente en el comportamiento del recurso”. Para construirlas se usan series que combinan modelos computacionales y mediciones meteorológicas para estimar el viento, la irradiancia y otras variables desde 1980.
Los valores de factor de carga más altos se concentran en diciembre y enero, en torno al 55-60%. Entre abril y agosto bajan a niveles cercanos al 45% y desde septiembre vuelven a subir. La primavera es la etapa de recuperación y el verano, el punto más alto del año.
Los datos reales de 2026, que reúnen a los parques eólicos del país, siguen ese patrón. El factor de carga eólico ronda el 47-48% en el primer trimestre, baja durante el otoño y toca su mínimo en julio, con 35,35%.
Con todo, son valores que describen un recurso de viento de excelencia: el factor de carga eólico promedio mundial ronda el 35%, según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA, 2024). En Argentina, ha habido “podios” de factores de carga informados por Cammesa que han llegado al 80%, como uno de diciembre de 2025, cuando el parque Manantiales Behr, en Chubut, registró 80,2%.
“El cono sur, Argentina, Chile, es una aguja metida en todo un hemisferio oceánico. Como continentalidad tiene muy poca significación, entonces predomina el comportamiento de los cinturones de vientos sobre los océanos y eso explica la estacionalidad de los vientos”, dice a EconoJournal Roberto Jones, Licenciado en Geografía, profesor universitario de Climatología y ex miembro del Centro Regional de Energía Eólica de Chubut.
¿Cuántos parques aprovechan hoy estos vientos en la Argentina? Según los últimos datos de la administradora del mercado eléctrico mayorista, Cammesa (agosto, 2026), en el país hay 1.251 aerogeneradores en 72 parques eólicos en operación comercial en zonas de Buenos Aires, Centro, Comahue, Noroeste y Patagonia.
Circulación global de vientos
“El origen de la energía eólica se explica a gran escala por la circulación global del viento”, dice Jones.
Y explica: “La existencia de verano e invierno contrapuestos según el hemisferio genera una revolución en términos de temperaturas atmosféricas y presiones que ponen en movimiento la dinámica global de la atmósfera. El excedente de energía que el planeta recibe en la banda ecuatorial va a parar al resto de las latitudes gracias a la circulación atmosférica y está asociado también a la circulación oceánica”.
En esa circulación se forman bandas con vientos que predominan en una dirección. “Siempre decimos, los que hemos estado en el tema, sobre todo en la Patagonia, que estamos en la zona de los vientos del oeste”, señala Jones. “En el hemisferio sur, esa zona es altamente oceánica y muy poco continental, entonces eso hace que los vientos del oeste tengan una permanencia y una continuidad muy marcadas”.
La estacionalidad aparece con el movimiento de la tierra alrededor del sol. “A medida que avanzamos hacia junio, el sol se vuelca hacia el trópico de Cáncer y a medida que avanza hacia diciembre, se vuelca hacia el trópico de Capricornio. Eso hace que haya un hemisferio más frío y otro más caliente simultáneamente”, explica.
Con ese desplazamiento se corren también los vientos: “Es un sistema integrado que interactúa. La circulación global de vientos explica todo lo que pasa, también por qué en invierno el viento es menos intenso que en primavera y verano”.
Patagónicos y bonaerenses: vientos distintos
En la Patagonia, el protagonista es el anticiclón del Pacífico Sur. “Es el motor de los vientos del oeste de la Patagonia —dice Jones—. En nuestro verano, hacia diciembre, se traslada hacia el sur y es ahí donde más afecta, con una cordillera de los Andes mucho más baja, porque de Neuquén hacia el sur la altura media de la cordillera es dramáticamente menor. Ese es un factor importante que explica los vientos del oeste en la Patagonia”.
En el centro y sur de la provincia de Buenos Aires, zona que, junto a la patagónica, es la de mayor producción eólica del país, el escenario cambia. “La mayor parte de los parques eólicos están en la franja costera y la predominancia mayor de vientos tiende a ser del este y noreste. No son los mismos vientos que inciden en la Patagonia, es otro campo de vientos”, aclara Jones.
Dentro de una misma región, además, las diferencias entre parques eólicos responden a otra escala: “Un parque puede presentar factores más bien locales, como la topografía que interfiere con el viento”.
Jones apunta también que la regularidad tiene sus excepciones. “Cuando se producen fenómenos intensos, como ocurre ahora con El Niño, también se ven afectados los campos de viento, porque vienen a romper una cierta normalidad”.
Más allá de esas excepciones, el calendario tiende a repetirse y con el verano, los parques eólicos entran en su mejor época del año.
Fuente: María Eugenia Rodríguez – Econojournal.com.ar