El Niño se hace sentir en el sistema eléctrico con récord de generación y menor costo
La represa de yacyretá está operando al máximo de su capacidad por el gran caudal de agua que viene del Norte.
El fenómeno El Niño llena las represas y dispara la generación eléctrica más económica, aliviando costos mientras crecen los alertas en el Litoral.
El fenómeno El Niño y las intensas precipitaciones registradas en las distintas cuencas del país generaron un cambio radical en el panorama del sector energético argentino. El caudal extraordinario de los ríos principales propició una recuperación histórica de las reservas de agua en las represas, permitiendo que los principales complejos hidroeléctricos funcionen al tope de su capacidad.
Esta masiva inyección de energía limpia al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) trae consigo como impacto económico directo que al tratarse de la fuente de generación más económica de la matriz nacional, su despliegue intensivo reduce sensiblemente el costo marginal del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) y alivia el gasto fiscal.
Sin embargo, la cara opuesta de esta abundancia hídrica se manifiesta en el impacto ambiental y social sobre la infraestructura de la región del Litoral. La necesidad de evacuar volúmenes masivos de agua obligó a la central binacional Yacyretá a abrir sus vertederos y compuertas, provocando consecuencias aguas abajo que encendieron los alertas preventivos frente a la crecida de las costas ribereñas.
Ante volúmenes de agua que superaron holgadamente los promedios habituales y alcanzaron picos superiores a los 26.300 metros cúbicos por segundo, los técnicos del complejo debieron habilitar las descargas de fondo y de superficie para mitigar la presión sobre el embalse y preservar la seguridad estructural de la obra, de acuerdo a lo informado por la EBY.
Aguas arriba, la situación en la central hidroeléctrica de Itaipú marca el pulso inicial de esta onda de crecida que desciende a lo largo del cauce del río Paraná. La represa emplazada en la frontera entre Brasil y Paraguay, diseñada para aprovechar un salto geográfico abrupto de unos 118 metros de caída neta con potentes turbinas Francis, enfrenta volúmenes masivos de agua que obligan a regular de forma coordinada las erogaciones hacia el tramo medio del sistema.
El impacto en el despacho hidroeléctrico
En el tramo superior del río Paraná, el escenario exigió un funcionamiento ininterrumpido a máxima potencia tanto en Itaipú como en Yacyretá. Con 18 máquinas operativas, la represa de Yacyretá afronta caudales que superan holgadamente las medias históricas. Para regular el excedente y garantizar la seguridad estructural de la obra, los operadores procedieron a la apertura de las compuertas basculantes en el brazo principal y en el brazo Aña Cuá.
Esta maniobra operativa, indispensable ante escenarios de alta hidricidad, conlleva una particularidad técnica en la eficiencia del salto hídrico. Tal como señala el ingeniero eléctrico José Stella, la potencia que puede entregar una central hidráulica es directamente proporcional al caudal y a la altura neta existente entre el eje de la turbina y el nivel superior del agua (el denominado «pelo de agua»).
Al abrir de forma masiva las compuertas para evacuar el agua sobrante, la cota del embalse desciende entre 5 y 6 metros, reduciendo la presión hidráulica efectiva sobre los álabes de las turbinas. De esta manera, aunque las 20 unidades de la central permanezcan despachadas a full, la generación por unidad resulta sensiblemente menor a la que se obtendría en condiciones de compuertas cerradas y cota máxima. Pese a este condicionante físico inevitable, el volumen total volcado por el conjunto del parque hidroeléctrico continúa siendo récord por la magnitud del caudal disponible.
En el plano económico, las cifras respaldan la fuerte ventaja de este despacho hidráulico masivo: la energía de Yacyretá ronda los u$s 28 por MWh (con un costo adicional de u$s 10 por la compra de energía al Paraguay), lo que contrasta notablemente con los cerca de u$s 40 por MWh que promedia la generación térmica con combustibles líquidos o gas importado.
De esta manera, con 18 de sus 20 máquinas operativas volcando unos 2.600 MW al sistema y procesando cerca de 13.000 m³/s, la central logra sustituir la oferta más cara y comprimir el costo medio de abastecimiento.
Por otra parte, los datos técnicos confirman la magnitud extraordinaria del fenómeno y durante septiembre los caudales afluentes al Paraná ubicaron un 37% por encima del promedio histórico (1971-2025), mientras que en octubre la brecha se amplió al 40%, registrando marcas de hasta 14.400 m³/s.
Asimismo, el informe expone un contraste operativo con la cuenca del Uruguay dado que mientras Salto Grande padece un severo «ahogamiento por vertido» que reduce su entrega de 1.890 MW a menos de 1.200 MW por la subida del río aguas abajo, en Yacyretá la abundancia de caudal compensa ampliamente la pérdida neta de salto hídrico.